Para iniciar su programación de proyecciones, CINE SIN FIN da comienzo también a la sección «Clásicos», escogiendo para la ocasión Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957), una obra dirigida por uno de los cineastas más reconocidos, Stanley Kubrick.

Kirk Douglas, en Paths of glory

Kirk Douglas, en Paths of glory

Este cuarto largometraje firmado por Kubrick cuenta con una fotografía en blanco y negro impecable, además de unos movimientos de cámara muy cuidados, que no hacen más que aumentar el dramatismo y la angustia de la acción. Pero este clásico es recordado sobre todo por su interesantísimo argumento, basado en hechos reales que tuvieron lugar en el ejército francés durante la Primera Guerra Mundial, y mucha culpa del atractivo de su desarrollo narrativo se debe también a unos diálogos geniales, llenos de ironía y sarcasmo, que dejan para la posteridad algunas frases demoledoras, merecedoras de ingresar en el Olimpo de las frases más ingeniosas y famosas de la Historia del Cine.

Senderos de gloria es una gran película bélica y, a la vez, uno de los máximos exponentes del antibelicismo cinematográfico hasta la fecha, añadiendo una paradoja sobre esa máxima de que “la realidad siempre supera a la ficción” al basarse en hechos reales. No es de extrañar que un mensaje tan real y tan directo sobre lo inhumano de los conflictos bélicos hiciera que la película sufriera recortes de la censura en Francia o que en España no pudiera estrenarse hasta 1986.

A pesar de narrar acontecimientos de hace más o menos un siglo, Senderos de gloria es una película que no pasa de moda y, precisamente, es una gran ocasión para comenzar a explotar el formato cine-fórum por el que apuesta CINE SIN FIN.

De este modo, en el debate posterior a la proyección podemos compartir múltiples reflexiones sobre aspectos técnicos o argumentales, por lo que animamos a disfrutar de la película en su versión original y a una participación activa debatiendo sobre ella.

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