Las clases de John Keating, ¡oh mi capitán, mi capitán!

Muchas películas han explorado la historia de chicos buenos, encontrando sentido a su vida en un mundo de adultos autoritarios, pero pocas han llegado a ser tan inspiradoras para el público como la obra de Tom Schulman y Peter Weir del año 1989.

La película usa como fondo un colegio inventado pero que emula a los más elitistas de la Nueva Inglaterra en los años 50 donde a los hijos de los poderosos y a las mentes más brillantes se les preparaba hacia las mejores universidades y a una vida de éxito.

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Un profesor revolucionario interpretado por Robin Williams, que en el papel de un educador que no cree en las estrictas normas que ocupan cada aspecto de la vida de los estudiantes, se propone como único objetivo dejar huella en ellos y crear librepensadores. Clase a clase y usando la poesía de los grandes autores universales del siglo XX, como Whitman, consigue despertar la atención de los alumnos interpretados por Ethan Hawke, Robert Sean Leonard, Josh Charles, Dylan Kussman, James Waterston y Gale Hansen entre otros, y perpetuar un secreto grupo cuasi iniciático, dónde los adolescentes pueden explorar temas como su sexualidad, la libertad, vivir el momento y que consigue ser hasta terapéutico, en los casos más graves de autoridad paternal.

Sin desvelar más de la trama, podemos destacar la banda sonora de Maurice Jarre y la cinematografía de John Seale, que crean una atmósfera que nos envuelve como la niebla.

La película consiguió el Oscar al mejor guión original de 1990, además, fue nominada para otros muchos galardones internacionales.

El  verdadero éxito de esta película no radica en la crítica, si no en la cultura popular de los últimos 20 años que la ha convertido en una de las más recordadas por la interpretación del tristemente fallecido Robin Williams.