Surrealista, agobiante, terrorífica, irreverente, onírica, hipnótica, misteriosa, hermética, irónica, reveladora, desagradable, antinarrativa, deslumbrante… son algunos de los calificativos que ha recibido esta película durante sus casi cuarenta años de vida.

“Cabeza borradora” es todo eso y nada a la vez. Una cinta que consumió siete años de la vida de Lynch, en uno de los debuts suicidas más valientes de la historia del cine.
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Y es que esta película no tiene una estructura de desarrollo convencional, sino que se trata más una sucesión de imágenes kafkianas que conforman una metáfora sobre la mente y vida de su propio creador a través del personaje protagonista.

Por ello su visionado resulta menos áspero cuando nos dejamos llevar por su mundo sin cuestionar el significado de cada elemento. Y hay mucho que descifrar por si queremos adentrarnos y comprender un poco más a este peculiar y sorprendente director.

14958181_10209619763523295_1173439950_oEraserhead es un film de sensaciones, el terror por el terror, una pesadilla febril que deja un poso en nuestra psique desarrollándose más hallá de sus créditos finales. Un plato difícil de digerir, pero que puede transmitir un sinfín de nuevos sabores cinematográficos para el paladar más curioso.

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