Con 26 años el joven director se embarca en un proyecto llamado en principio 1905, que pretende retratar la oleada de manifestaciones y protestas que inundaron la Unión Soviética en dicho año, saludadas a menudo como un preludio de la revolución de 1917. El rodaje empieza en Leningrado, pero el mal tiempo obliga al equipo a modificar el plan previsto y traladarse a Odessa. Y es allí, frente a la imponente visión de las escaleras, cuando Eisenstein decide cambiar el guión  y focalizar su atención en los hechos acaecidos en esa ciudad portuaria y, especialmente, a bordo del acorazado Potemkin. Para ello emprende un minucioso trabajo de documentación, habla con supervivientes de la represión y se inspira en los dibujos realizados por un ciudadado francés testigo de los hechos.

           Esta legendaria película estaba dedicada al 20º aniversario de la primera revolución rusa. Casi cien años después de su estreno es un ejemplo de cómo hay que hacer el montaje cinematográfico. A Eisenstein no le interesaban las escenas estáticas y una selección de imágenes bonita. Al innovador soviético no le gustaba la cámara inmóvil de principios del siglo XX y era el movimiento de imágenes lo que transmitía la dinámica de la vida real.

                 Su técnica se conoce como “montaje corto”, es decir, un cambio rápido de planos grandes y generales. La frecuencia de los fotogramas transmite el acelerado ambiente que se respiraba durante la revolución rusa y esto sumió a los espectadores en estado de shock. Acostumbrados a tomarse el cine como una distracción, en esta película el público se sintió como un indignado marinero que se topa con la crueldad e injusticia de las autoridades. Una de las escenas de más fuerza es la de la escalinata de Odessa; cuenta con 200 fotogramas y se convirtió en una poderosa metáfora del sufrimiento del pueblo.

               Cada fotograma es el resultado de un minucioso trabajo y transmite el deseo del director de causar un efecto revolucionario en el espectador. El director soviético concibió su película como un “ataque psicológico” al público y los enormes planos perseguían un objetivo muy concreto: mostrar el dolor y el miedo de los partícipes en aquellos trágicos sucesos y los motivos del estallido de la revolución. Se trataba de algo novedoso en la historia del cine.

                                                                                               Francisco Carrasco

PRÓXIMAS SESIONES  PRIMAVERA 2019:

* Viernes 17 de Mayo de 2019 (20:30): EL ACORAZADO POTEMKIN. (Todos los Públicos)

* Viernes 31 de Mayo de 2019 (20:30): ANATOMÍA DE UN ASESINATO. (+13)

* Viernes 14 de Junio de 2019 (20:30): DERSU UZALA. (Todos los Públicos)

* Viernes 21 de Junio de 2019 (20:30): MI PIE IZQUIERDO. (+15)